domingo, 17 de enero de 2010

Marco político, filosófico y legal.

La fundamentación política, filosófica y legal del currículo de Educación Inicial se concibe en un sistema educativo que persigue la formación del ciudadano o ciudadana que se desea con base a las aspiraciones y expectativas actuales de la sociedad venezolana. Todo esto en consideración al artículo 3 de la CRBV que establece:
“El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”.
Asimismo, en los artículos 75 y 78 de la CRBV se señala:
“El Estado protegerá a las familias como asociación natural de la sociedad y como el espacio natural para el desarrollo integral de las personas... Los niños, niñas y adolescentes son sujetos de plenos de derecho... El Estado, las familias y la sociedad asegurarán, con prioridad absoluta, protección integral, para lo cual se tomará en cuenta su interés superior en las decisiones y acciones que le conciernen...”.
Y los artículos 102 y 103:
“La educación es un derecho humano y un deber social fundamental…” “Toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades...” “La educación es obligatoria en todos sus niveles, desde el maternal hasta el nivel medio diversificado... El Estado creará y sostendrá instituciones y servicios suficientemente dotados para asegurar el acceso, permanencia y culminación en el sistema educativo...”
Por otra parte, los artículos 107, 108 y 111 de la CRBV señalan que la educación ambiental es “obligatoria en los niveles y modalidades del sistema educativo, así como también en la educación ciudadana no formal...”; la contribución de los medios de comunicación públicos y privados en la formación ciudadana; y el derecho “al deporte y la recreación como actividades que beneficien la calidad de vida individual y colectiva…”.
Cabe destacar el artículo 81 de la CRBV, que incorpora los derechos de las personas “con discapacidades al ejercicio pleno y autónomo de sus capacidades y a su integración familiar y comunitaria…el respeto a la dignidad humana… su formación y capacitación…”. Igualmente el artículo 9 de la misma Constitución se refiere al castellano como idioma oficial de los venezolanos y los idiomas indígenas como oficiales en los pueblos indígenas “por constituir patrimonio cultural de
la nación y la humanidad”; así como, el artículo 121 señala el derecho de los pueblos indígenas “a mantener y desarrollar su identidad étnica y cultural, cosmovisión, valores... tienen derecho a una educación propia y a un régimen educativo intercultural y bilingüe, atendiendo a sus particularidades socioculturales, valores y tradiciones.”
Como se puede apreciar, el desarrollo de la persona es una meta fundamental del sistema educativo, de acuerdo a la CRBV. En esta expresión se destacan dos términos claves: “desarrollo” y “persona”. El desarrollo se refiere al proceso continuo de cambios por el cual un organismo pasa desde su gestación hasta su ocaso, como producto de componentes de orden biológico, psicológico, cultural y social. Por su parte la persona es el ser social y designa lo que es único y singular de un individuo, así como su capacidad de asumir derechos y deberes en un colectivo social. Todo ello va en consonancia con las tendencias filosóficas actuales que destacan la importancia de la educación para la vida, a través de la formación integral del educando con énfasis en los valores (libertad, honestidad, colaboración, responsabilidad, respeto), para lograr de esta forma propiciar la cooperación, el amor al trabajo, la convivencia, la paz y la armonía entre las personas.
Suponen los preceptos constitucionales una concepción de la educación, como elemento fundamental para el desarrollo humano, con base en el respeto al individuo para hacerlo un(a) ciudadano(a). Es así que, la formación integral que se pretende con la educación articula el
proceso de aprendizaje en un todo coherente, partiendo para ello de la integración del hacer, conocer y convivir para el desarrollo del ser social. Con esta perspectiva humanista y holística o integral de la persona, vista ésta como totalidad, es decir, por una parte mente y cuerpo y por otra, de ser humano en convivencia social y naturaleza.
Esto permite afirmar que la Educación Inicial está orientada hacia el desarrollo de la persona (ser social) y la universalización de los derechos fundamentales, desde una perspectiva humanista social.
Igualmente se determina en esta fundamentación la obligación del Ministerio de Educación y Deportes de impulsar la concientización y la efectividad de la corresponsabilidad de la protección integral infantil; la consideración de los niños y niñas como sujetos de derechos y como prioridad absoluta en las decisiones en cuanto a las políticas y planes encaminados a lograr la protección integral. Así como, el fortalecimiento de la familia para que pueda asumir concientemente su papel en el proceso de desarrollo infantil. La garantía de que se cumplan los derechos fundamentales y la atención adecuada y oportuna en el núcleo familiar, permitirá que los que hoy son niños y niñas puedan ser más adelante adultos física, psicológica, social, emocional y moralmente equilibrados, con un proyecto de vida y un proyecto social en colectivo.
Asimismo destaca la CRBV la necesidad de un currículo adecuado a la diversidad de contextos personales, sociales, culturales y lingüísticos, para contribuir a la formación ciudadana de acuerdo a las culturas particulares y a la identidad local y nacional. De esta forma, el currículo orientado a niños y niñas entre 0 y 6 años debe partir de las experiencias del ambiente familiar comunitario, para que se produzca la contextualización del aprendizaje y del desarrollo del niño y la niña, lo que proporciona viabilidad y pertinencia social y cultural al currículo.
Todo lo planteado anteriormente se fortalece con los establecido en la LOPNA, orientada hacia los derechos de niños, niñas y adolescentes, en los artículos desde el 53 hasta el 68, de conformidad con la CRBV, que señala el derecho a la educación de esta población y la obligación de los padres, representantes o responsables en materia de educación. El derecho a la participación en el proceso educativo, a ser respetados por los educadores, a una disciplina escolar acorde con los derechos y garantías. Incorpora también esta Ley, la educación de niños y adolescentes indígenas y los que tienen necesidades especiales. Así como, el derecho al descanso, la recreación, el esparcimiento, el deporte y el juego, el derecho a la libertad de expresión y a la información.
Esta fundamentación es acorde con la filosofía de Simón Rodríguez (Rubilar, 2004) quien esboza una educación práctica y social que sustenta todo el sistema y “preestablece los vínculos individuo-sociedad”, como instrumento de “formación de ciudadanos”. Vista la escuela como “centro activo, práctico ligado a las
necesidades reales del educando”. Con esta visión concibe el saber “como saber experiencial, para aprender, del conocimiento para hacer, producir y crear” (p. 2). De esta forma la relación entre la teoría y la práctica en educación la plantea en el orden del tratamiento de las cosas y de impulsar las ideas sociales “saber vivir en República”. Por tanto la educación que plantea don Simón Rodríguez y lo definido en la CRBV muestra una coherencia, que se considera en los fundamentos de ducación Inicial.
fases psicosociales al contrario de las fases psicosexuales que planteó Freud. El autor, de acuerdo a sus investigaciones, destaca que la relación padre-hijo es fundamental en el desarrollo de la personalidad. Considera que en la infancia es conveniente que el niño y la niña sientan que sus necesidades y deseos son compatibles con los de la sociedad, de lo contrario se sentirán rechazados o cuestionados. Sólo si se consideran competentes y apreciados ante sí mismos(as) y ante la sociedad adquirirán el sentido de la identidad.
Profundizando este planteamiento acerca del desarrollo social y emocional, que constituyen la base del desarrollo integral del niño y la niña, así como la importancia del contacto entre los seres humanos, investigaciones como las de Goldberg (1983) y Lamb (1982), citados en ME (1998) afirman que los primeros contactos resultan críticos para el establecimiento del “vínculo” entre padres e hijos, y que para que se produzca el desarrollo social y emocional en el niño y la niña se necesita el contacto humano.
En la misma línea, Bowlby (1969) enunciado en ME (1998), señala que el apego constituye una necesidad básica tan indispensable como la alimentación. Esta búsqueda de contacto o proximidad física “piel a piel”, es considerada como el primer lazo social que se desarrolla entre madre e hijo, base de la socialización del individuo, razón por la cual se ubica primordialmente en la primera infancia. No obstante, es importante destacar que las relaciones de apego no se establecen exclusivamente con la madre, sino con cualquier persona (padre, cuidador u otra) que sea significativa para el niño y la niña, es decir, hacia cualquier figura que permanezca en contacto frecuente con el o ella y que satisfaga sus necesidades. Este contacto social inicial constituye un elemento importante para el posterior desarrollo de la personalidad.
Aportes de estas tendencias al currículo de Educación Inicial:
• El afecto es fundamental para el desarrollo armónico del niño y la niña, toda relación social promovida en el ámbito educativo y familiar debe basarse en la afectividad.
• Las relaciones sociales infantiles suponen interacción y coordinación de los intereses mutuos, en las que la niña y el niño adquieren pautas de comportamiento social a través de los juegos, especialmente dentro de su grupo de pares (niños y niñas de la misma edad, con los que comparte tiempo, espacio físico y actividades comunes).
• Las niñas y niños aprenden a sentir la necesidad de comportarse de forma cooperativa, a conseguir objetivos colectivos y a resolver conflictos entre individuos.
• El desarrollo social incluye los intercambios entre una persona y las demás, que deben favorecer adecuadamente al desarrollo de los procesos básicos de: identidad, autoestima, autonomía, expresión de sentimientos y la integración social.
• Es importante resaltar que estos procesos se configuran durante la niñez y en ellos influyen de manera relevante la vivencia de experiencias:
o Que permitan al niño y la niña tener una visión positiva, optimista de sus características, capacidades y habilidades físicas, cognitivas y sociales para desenvolverse en el ambiente y de su contexto personal (nombre, edad, familia, pertenencias, acontecimientos).
o De manifestación de sus sentimientos y emociones (alegría, tristeza, rabia, temor, ansiedad, etc.) que forman parte de su vida como ser humano.
o De relaciones afectivas y satisfactorias con las personas que los rodean, así como también el desarrollo de los estilos de interacción que las mismas producen.
o De relación interpersonal en que el niño y la niña participan, cuyas representaciones abarcan varios aspectos, entre los que se encuentran: la de la propia imagen corporal y del género.

Vinculado con el desarrollo social y emocional está el desarrollo moral, tema de suma relevancia hoy día, por el gran interés en la educación en valores, la calidad de vida y la dignidad de la persona. Jean Piaget (1983), quién contribuyó con este campo de estudio, define la moral como "un sistema de reglas y la esencia de cualquier moralidad hay que buscarla en el respeto que el individuo adquiere hacia estas reglas" (p. 9). El estudio lo realizó mediante conversaciones con los niños y niñas acerca de las reglas de los juegos, las mentiras y la idea de justicia. Para el autor la reflexión ética procura descubrir las razones por las cuales los individuos tienen que comportarse de una cierta manera. Piaget centró su investigación en la forma como el niño y la niña pasan de la heteronomía a la autonomía; es decir, la manera en que el control ejercido por parte de los otros es reemplazado por el autocontrol.
Asimismo, Kohlberg, quien contribuyó a la documentación del área de desarrollo moral, a través de un método de intervención consistente en proponerle a los sujetos dilemas morales hipotéticos que intentaba demostrar que los seres humanos disponen de libertad para actuaciones susceptibles de recibir una calificación moral, es decir, que puedan ser juzgadas como buenas o malas, justas o injustas. De esta forma, la sociedad juega un papel fundamental en el desarrollo moral, por las oportunidades que tienen los niños y niñas de tomar las perspectivas acerca de la moralidad de otras personas (ME, 1998).
La moralidad se refiere a las cuestiones sobre lo que es aceptado o no aceptado en un contexto de convivencia humana. En los primeros años de infancia es total la influencia de los adultos sobre el niño y la niña, acerca de las ideas de lo bueno y de lo malo, de lo justo e injusto, de correcto e incorrecto. A medida que el niño y la niña crecen se darán cuenta de que la libertad para actuar determina que sus actuaciones son susceptibles de recibir una calificación moral, es decir, que puedan
ser juzgadas como buenas o malas, justas o injustas, según el medio donde se desenvuelven.
Aportes de estas tendencias al currículo de Educación Inicial:
• Se hace presente la necesidad de auspiciar en la práctica pedagógica, la discusión de temas morales, la no-imposición de puntos de vista, el favorecer la autonomía, la participación en la elaboración de las pautas de convivencia y su cumplimiento, el respeto al ritmo de trabajo y a la espontaneidad, las oportunidades para trabajar, compartir, colaborar, resolver conflictos, el trabajo en grupos.
• La importancia de que docentes, familias y otros adultos significativos de los niños y niñas sean coherentes en sus comportamientos con las pautas de formación en cuanto a valores, normas y conductas relacionadas con la moralidad.
• El énfasis en el aspecto afectivo, para propiciar la confianza y seguridad emocional, de manera tal que permita al niño y la niña puedan compartir sus experiencias sin percibir amenazas externas; prestar atención a las reacciones emocionales frente a las dificultades y promover el enfrentamiento de los retos con éxito.
• El logro de un clima afectivo en un ambiente de aprendizaje que resulte agradable y motivante, tanto para los niños y niñas como para los(as) educadores(as).
Coherente con los planteamientos del desarrollo social, moral y emocional, las experiencias que tengan el niño y la niña en su ambiente constituyen un aspecto primordial. Al respecto, la perspectiva ecológica del desarrollo humano, descrita por Bronfenbrenner (1987) destaca la influencia directa que tiene el entorno social sobre el individuo en desarrollo, y específicamente resalta la interacción entre ambos (individuo – contexto social), como un proceso generador de cambios.
Bronfenbrenner (1987), a partir del contexto cultural concibe el desarrollo como “una acomodación progresiva entre el organismo en crecimiento y los entornos cambiantes en el cual vive y crece” (p. 40). Esos entornos cambiantes son el ambiente ecológico de la persona en desarrollo. Al nivel interno, lo llamó microsistema, conjunto de interacciones que influyen en el desarrollo dentro del entorno inmediato, a éste corresponde: la familia, la escuela, los centros de cuidado infantil. En el nivel siguiente, mesosistema, se dan las interacciones entre los microsistemas, entre la familia y la escuela, la familia y los cuidadores. El tercer nivel, exosistema, son los sucesos que ejercen influencia indirecta en el desarrollo, aún cuando los niños y niñas no participen directamente en la interacción; en este orden están las relaciones de trabajo de los padres, las acciones de la comunidad educativa y otras significativas para el desarrollo infantil.
Aportes de estas tendencias al currículo de Educación Inicial
• Bajo este enfoque, los niños y las niñas en desarrollo, constituyen un sistema abierto que está constantemente expuesto a las influencias de las situaciones que ocurran en su realidad social, no sólo en su entorno inmediato (núcleo familiar), sino también las que ocurren en otros contextos que puedan o no estar en relación directa con ellos.
• Presenta el enfoque ecológico del desarrollo infantil, la necesidad de la integración de familia, comunidad y escuela en una gran comunidad que tiene como eje la transmisión de valores, la formación de una conciencia acerca del respeto, cuidado de la vida y el medio ambiente.
• Deriva una práctica educativa que considere las múltiples variables o entornos -y sus interacciones- que influyen para que el desarrollo se produzca en forma integral y armónica: la familia, la escuela, los centros de cuidado, las leyes de protección infantil, las condiciones sociales y económicas. Influencias que aún cuando sean indirectas afectan el desarrollo.
• La práctica educativa debe estar abierta a la familia y la comunidad de manera que se produzcan interacciones positivas que favorezcan el desarrollo y el aprendizaje del niño y la niña.

Igualmente, la fundamentación del currículo considera la perspectiva cognitiva vista desde Jean Piaget que propone la epistemología genética (Piaget, 1980; Piaget e Inhelder, 1978), tanto en su visión estructural del desarrollo como funcional de la inteligencia. En cuanto a lo estructural aborda los dos primeros períodos de vida: el sensoriomotor (0 a 2 años) y el operacional concreto, que en su primera parte abarca entre los 2 y los 7 años aproximadamente. En la explicación del funcionamiento intelectual o la inteligencia aborda los conceptos de asimilación, acomodación, equilibración, conflicto cognitivo y toma de conciencia. Esto significa que, a través de los períodos de vida el objetivo de la adaptación al medio se logra con un funcionamiento intelectual constante.
El aporte de Piaget permite orientar la mediación educativa tomando en cuenta el orden de sucesión de las adquisiciones. Para ciertos contenidos, el logro de algunas habilidades intelectuales depende de la preexistencia de habilidades más elementales. El conocimiento se logra a partir de la acción, lo que implica favorecer la interacción del sujeto con su medio, el aprendizaje activo, favorecer el espíritu investigativo, crítico, creativo y autónomo.
Asimismo, la propuesta de Piaget se fundamenta en la afirmación de que todas las estructuras que conforman el desarrollo cognitivo tienen la génesis en una estructura anterior y es mediante procesos constructivos que las estructuras más simples se incorporan a otras de orden superior. Sin embargo, la perspectiva del desarrollo cognitivo por etapas, postulada por Piaget, ha recibido numerosas críticas y se considera en gran parte superada, sin embargo, resulta de utilidad para tener una idea de los procesos cognitivos de los niños y niñas para ayudarlos a superar sus conflictos. (Ríos y Ruiz, 1993).
Aportes de esta tendencia al currículo de Educación Inicial:
• El conocimiento se logra a partir de la acción, lo que implica favorecer la interacción del sujeto con su medio.
• Aprender supone desarrollar capacidades intelectuales nuevas que hacen posible la comprensión y la creación.
• La mejor forma de promover el paso de un nivel de desarrollo a otro es mediante experiencias de aprendizaje activo, lo que pedagógicamente implica brindar al niño y la niña la oportunidad de observar, manipular, experimentar, que se planteen interrogantes y traten de buscar sus propias respuestas.
• Es necesario partir de contenidos significativos en la vida del niño y la niña por los cuales ellos muestren curiosidad. Se debe favorecer el espíritu investigativo, crítico, creativo y autónomo.
Igualmente, se considera la teoría cognitiva sociocultural de Vigotsky (1981), que partiendo del análisis del desarrollo, enfatiza el papel del lenguaje y de las relaciones sociales en el mismo. Las ideas principales de la teoría son: comprender las habilidades cognitivas de los niños y niñas significa comprender e interpretar su desarrollo; el lenguaje y especialmente las palabras y el discurso cumple un papel mediador en las habilidades cognitivas como instrumento para facilitar y transformar la actividad mental; las habilidades cognitivas tienen su origen en las relaciones sociales y están inmersas en un ambiente social y cultural (Tappan, 1998, citado por Santrock, 2003).
Vigotsky (1981) plantea, que para conocer el desarrollo del niño y la niña, es necesario comprobar primero el nivel efectivo y real, que consiste en el "nivel de desarrollo de las funciones psicointelectivas que se ha conseguido como resultado de un específico proceso de desarrollo, ya realizado" (p. 33). Luego se analiza el nivel de zona de desarrollo próximo o potencial, que genera un nuevo desarrollo que cambia los procesos intelectuales del individuo. Este nivel de desarrollo permite estimar la diferencia entre el nivel real de desarrollo, entendido como la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado mediante la resolución de problemas bajo la guía de un adulto o de otro actor mediador, así la mediación está vinculada con el concepto de "zona de desarrollo próximo".
Este concepto ha tenido importantes consecuencias en el campo educativo, constituye la base teórica de un principio pedagógico general: la única buena enseñanza es la que precede al desarrollo. En este sentido, se plantea el principio de la educación que desarrolla.
La mediación, como proceso para lograr el avance del desarrollo, actúa como apoyo, interponiéndose entre el
niño o la niña y su entorno para ayudarle a organizar y a desarrollar su sistema de pensamiento y de esta manera facilitar la aplicación de las nuevas capacidades a los problemas que se le presenten. Si el aprendiz aún no ha adquirido las capacidades para organizar lo que percibe, el mediador le ayuda a resolver la actividad que se le plantea, tomando en cuenta sus propias competencias intelectuales. Este tema se profundizará más adelante en el aspecto referido al/la maestro(a) como mediador(a).
Para Castorina y Ferreiro, (1996) Vigotsky presenta una teoría del desarrollo histórico-social, con una visión de la formación de las funciones superiores como internalización mediada de la cultura por lo que el sujeto social es activo, pero ante todo es interactivo, en oposición a Piaget que postula:
“una teoría universalista, individualista del desarrollo, capaz de ofrecer un sujeto activo pero abstracto (“epistémico”), que hace del aprendizaje un derivado del propio desarrollo....Desde esta perspectiva, las tesis de ambos autores no da lugar a oposición tajante ni a una complementariedad, sino a una compatibilidad abierta a futuras indagaciones”
Aportes de esta tendencia al currículo de Educación Inicial:
• En la propuesta educativa de Vigostky se ubica la comprensión y la significación como factores fundamentales del aprendizaje, así, el lenguaje cumple un papel preponderante como hecho social y cultural.
• Toda actividad educativa debe partir del análisis del desarrollo para comprender al niño y la niña y actuar conforme a lo que se ha detectado.
• La práctica de este tipo de aprendizaje arranca de una propuesta concreta: partir siempre de lo que el niño y la niña tienen y conocen, respecto de aquello que se pretende que aprendan. Sólo desde esa plataforma se puede conectar con sus intereses y puede remodelar y ampliar sus esquemas perceptivos.
• La educación debe estar constituida por procesos que permitan orientar habitualmente los ritmos y contenidos del desarrollo, a través de acciones que influyan sobre éste. En tal sentido el proceso educativo debe “halar el desarrollo”, crear en los niños y niñas las condiciones y suministrar los elementos (materiales, interacciones) que vayan superando las capacidades y alcanzando las potencialidades.
• En la práctica educativa, la acción del educador como mediador se hace más relevante, porque apoya las potencialidades, el desarrollo de nuevas capacidades, a partir de las propias competencias intelectuales.
La teoría cognitiva social, representada por los psicólogos Albert Bandura y Walter Mischel (Santrock, 2003), sostiene que los procesos cognitivos son mediadores importantes de la vinculación entre el ambiente y el comportamiento. Las investigaciones acerca del aprendizaje a través de la observación y el autocontrol, referido a la imitación o el modelaje destacan que las personas representan cognitivamente el comportamiento de los demás, inclusive de ellas mismas. Bandura, más recientemente incorpora en su modelo de desarrollo y aprendizaje, el comportamiento, la persona y el entorno actuando en forma interactiva, lo que denomina un ‘determinismo recíproco’.
Su teoría, que al principio, la denominó ‘teoría del aprendizaje social’, señala la relevancia, de analizar los efectos de los medios de comunicación como mecanismos que orientan el modelaje social. Sostiene el investigador que los medios crean imágenes, representaciones, modelos de la realidad, que actúan sobre la persona, por lo que, en consecuencia, producen o modifican los procesos cognitivos y los comportamientos. Sin embargo, los cambios del medio ambiente social, puede variar los comportamientos.
Aportes de esta tendencia al currículo de Educación Inicial:
• Señala la importancia de las experiencias ambientales en el comportamiento y en el desarrollo humano, de ahí que en la práctica pedagógica en el aula, con la familia y la comunidad, se deban mediar procesos que consideren el entorno del niño y la niña como elemento significativo para el desarrollo y el aprendizaje.

• Toma en cuenta el modelaje como un aspecto a considerar en el aprendizaje, ya que los comportamientos de las personas en la vida de un niño o niña son imitados por éste(a) e influyen en su conducta.
• Destaca la relevancia de los efectos de los medios de comunicación social en los procesos cognitivos y los comportamientos de los niños y niñas; de ahí que los docentes deben estar atentos a este hecho y orientar a las familias sobre los posibles efectos.
Otra tendencia a considerar es la de Callón (citado por Betler, 2001), que plantea que el desarrollo se estructura en torno a la emoción entendida como una reacción tónica afectiva, vínculo entre lo biológico y lo psíquico que cumple una función de comunicación inmediata entre personas más allá de cualquier relación intelectual. El entorno más cercano y significativo del niño/niña en sus primeros años de vida es el entorno humano, con el que establece el primer diálogo, el diálogo tónico. En ese lenguaje del cuerpo, previo, no verbal, sensible, cobrarán forma las primeras actitudes en el niño y la niña, las mismas están ligadas al desarrollo de la vida afectiva, sirven de cimiento en los primeros años de vida, para iniciar la socialización.
Lo afectivo define la comunicación humana, como hecho que, como mínimo, se produce cuando dos personas comparten el mismo momento, se percatan de su mutua presencia como humanos y, por lo tanto, el comportamiento de cada una de ellas se produce en función de la relación que conforman.
Henry Wallon (1951), remite a la importancia de tener mayor conciencia del impacto que produce en el niño o la niña, la manipulación y comunicación corporal por parte del adulto, la información que lleva implícita, lo trascendente de los primeros intercambios con el entorno humano, lo necesario de desarrollar destrezas y habilidades comunicacionales por parte del/la docente, a partir de un lenguaje corporal adecuado y pertinente en la práctica educativa en niños y niñas.
Por lo anterior, la actividad física del infante debe ser aceptada, potenciada y valorada como una necesidad intrínseca fundamental para su desarrollo. En sus investigaciones, Wallon destacó la importancia que tienen las acciones motoras en el desarrollo evolutivo del niño y la niña, estableciendo que el ser humano es una “unidad funcional”, donde hay una estrecha relación entre las funciones motrices y las funciones psíquicas, lo que se denomina psicomotricidad.
En esta línea, la psicomotricidad se presenta como un factor predominante para el aprendizaje social y la adaptación al entorno, por consiguiente, el niño y la niña deben moverse para aprender y deben aprender para moverse a causa de lo que reciben del ambiente, tanto externa como internamente que caracterizan su propia naturaleza (Di Sante, 1996).
Una de las primeras relaciones entre cuerpo y aprendizaje, lo constituye el encuentro tónico-emocional entre el bebé y su mamá. Cuándo el niño o niña entra a una institución educativa, la relación cuerpo y aprendizaje se da a través de la mediación corporal que desarrolla el docente, en el momento que reconoce su cuerpo y el cuerpo del niño como espacio afectivo de aprendizaje.
La mediación corporal se define como un conjunto de actitudes, técnicas y estrategias corporales que se ponen al servicio del niño y la niña, para favorecer la comunicación afectiva, el aprendizaje significativo y la salud, se produce en el proceso educativo. Se dinamiza a través del tono emocional adecuado, en gestos, posturas, movimientos, toque, miradas, suspensión, la manera de cargar, el uso de la voz, el desplazamiento y la rítmica, para ofrecer al niño y la niña contención y autonomía progresiva de acuerdo a su nivel de desarrollo.
Aportes de esta tendencia al currículo de Educación Inicial:
• Señala la importancia de las experiencias de movimientos, posturas, calidad del tacto, la mirada, el uso de la voz, el gesto, proximidad, suspensión, la manera de tomar o brindar su cuerpo como espacio de comunicación y aprendizaje. Incorporando estos elementos en la práctica educativa, el docente u otro adulto significativo puede favorecer un diálogo tónico-emocional saludable.
• Enfoca las interrelaciones que se dan a partir del diálogo tónico – emocional entre el niño, la niña y el adulto, generadoras de un conjunto de sensaciones, reacciones, emociones y afectos que marcan las primeras estructuraciones de la afectividad.
• Concibe la mediación corporal como la integración y toma de conciencia del cuerpo como receptor y emisor interactivo en su actividad dentro del contexto educativo, como espacio consciente e inconsciente donde se dan vivencias y experiencias de comunicación y aprendizaje permanente.
• La psicomotricidad involucra una serie de elementos importantes en el desarrollo infantil, por consiguiente, debe ser entendida en un sentido amplio y no sólo como ejercitación y asimilación de las diferentes partes del cuerpo. Existe una estrecha relación entre la actividad motora y la actividad cognitiva en el proceso de construcción del conocimiento.
• Las actividades motrices han de estar orientadas hacia la consecución de un mejor conocimiento del propio cuerpo, una percepción del espacio y sus relaciones con el tiempo y un progreso de las aptitudes coordinativas.
Uno de de los aspectos fundamentales del desarrollo humano lo constituye el lenguaje, por su papel en la formación del ser social, de allí que constituya un instrumento clave en la educación. El lenguaje es considerado como un sistema arbitrario de símbolos abstractos reconocido por un grupo humano como útil para comunicar sus pensamientos y sentimientos, estos símbolos pueden ser verbales o no verbales, orales o escritos y todos poseen un significado (ME, 1998). En este sentido, abarca tanto los procesos productivos de la lengua: hablar y escribir como los receptivos: escuchar y leer. La adquisición del lenguaje, así como de los diversos medios de expresión y comunicación, tienen una especial importancia en la Educación Inicial.
Así, el lenguaje se considera tanto un instrumento del pensamiento como un medio de comunicación. Su desarrollo se inicia con los primeros contactos de la madre con el/la bebé en su vientre. Es precisamente a través del lenguaje que el niño y la niña se insertan en el mundo y se diferencian de él, ya que en su desarrollo van pasando de una función afectiva e individual, a cumplir una función eminentemente cognitiva y social. A través del lenguaje tanto oral como escrito, el niño y la niña pueden expresar sus sentimientos y explicar sus reacciones a los demás, conocer distintos puntos de vista y aprender valores y normas. También pueden dirigir y reorganizar su pensamiento, controlar su conducta, favoreciendo de esta manera un aprendizaje cada vez más consciente (ME, 1998).
La adquisición del lenguaje es una tarea que nunca termina y se desarrolla junto a los procesos del pensamiento que están intrínsecamente relacionados con la vida afectiva, social e intelectual del ser humano. Por lo tanto, no es un elemento más en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, sino un aspecto implícito de
dichos procesos y, como tal, debe ser apoyado en todas las oportunidades en que sea posible.
Aportes de esta tendencia al currículo de Educación Inicial:
• En la práctica educativa el lenguaje se desarrolla en el ámbito del conocimiento y la práctica, ya que las personas necesitan conocer los signos lingüísticos de su lengua y expresarlos a través de una conducta específica que puede ser gesticular, hablar o escribir.
• Considera que lenguaje se desarrolla en un contexto sistemático porque exige que se unan ciertos signos y se apliquen determinadas reglas. Se produce en cadenas articuladas, es decir, se basa en la producción de signos en cadena.
• Tiene presente las diversas funciones del lenguaje como son la de servir como instrumento de comunicación, representar la realidad física y los conceptos, las realidades sociales, las opiniones, las fantasías, los sueños y emociones, exteriorizar estados de ánimo e influir por medio de las palabras en actitudes, en el pensamiento y conductas de quien escucha o lee.
Como puede observarse el desarrollo integral y el aprendizaje infantil es el resultado de diversas y complejas interrelaciones entre sus componentes de carácter biológico y las experiencias que recibe del entorno físico, social y cultural en el transcurso de su vida. A lo largo de este proceso se progresa en el
conocimiento y en el control de los aspectos de expresión del lenguaje, del cuerpo, social, intelectual, moral y emocional que caracterizan la vida del ser social.

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